Veíamos en la entrada anterior como la bajada de tipos de interés había animado a mucha gente a hipotecarse para comprar casa, y como los bancos se habían apuntado entusiasmados al carro de conceder hipotecas, aunque muchas de ellas fueran "de riesgo". Pero en paralelo a esto, se produce otro fenómeno: la titulización.
La "titulización de la deuda"
Con la fiebre de la compra de viviendas, los bancos tienen enormes cantidades de hipotecas, de "papelitos" que demostraban que X persona o familia tenía una deuda con el banco que tenía que ir pagando a lo largo de los años. Esas hipotecas son, por tanto, fuentes de ingresos a largo plazo (el dinero prestado y los intereses se van devolviendo poco a poco). Sin embargo, los bancos prefieren sacar beneficios de manera mayor y más inmediata, y van a desarrollar un nuevo "truco": la titulización.
La titulización consiste en que los bancos cogen sus hipotecas (y otros activos) y los "empaquetan" formando un bono. Una vez empaquetados, los ponen a la venta en los mercados internacionales especializados (la Bolsa, simplificando bastante). El "truco" es que en esos paquetes van (junto con otros activos muy diversos) hipotecas "buenas" (es decir, no problemáticas a la hora de recuperar el dinero prestado) e hipotecas "malas" (de riesgo, subprime o hipotecas basura). En definitiva, los bancos lo que hacen es pasar la "patata caliente" de las hipotecas basura a otros compradores.
Ahora bien, ¿porqué esos compradores optan por hacerse con esos bonos que incluyen"hipotecas basura"? La respuestas es sencilla: porque no lo saben. A la hora de comprar esos paquetes, los compradores se fían de una calificación que dichos paquetes tienen, otorgadas por unas "agencias de calificación" (Moody´s, S&P...); y esas calificaciones son muy buenas (una explicación de porqué esto fue así la puedes encontrar aquí). Esos bonos comienzan a circular por todo el mercado mundial, al tiempo que ofrecen una gran rentabilidad, y tienen una calificación muy buena (generalmente, la mejor, que es AAA), lo que anima a su compra cada vez más y más...
El estallido de la burbuja
Sin embargo, esto no podía durar para siempre. Y no podía durar para siempre porque, en el fondo, todo este entramado se sustentaba en una premisa falsa: que todas los préstamos concedidos en esas hipotecas se iban a recuperar. Evidentemente, esto no fue así. Muchas hipotecas (las de riesgo) dejaron de ser pagadas en cuanto los peticionarios tuvieron problemas económicos. En un esquema tradicional, el banco local que hubiera otorgado el préstamos hubiera asumido la pérdida (compensándola, eso sí, quedándose con la casa del que no pagaba). Pero en el nuevo modelo, esa hipoteca impagada afecta a todo el sistema: al banco que emitió la hipoteca, pero también a los compradores posteriores de ese "paquete" en el que iba incluida esa hipoteca basura. El problema grave viene cuando no es ni una ni dos personas las que no no pagan la hipoteca, sino cientos de miles. La confianza en esos bonos (los paquetes que incluían hipotecas basura) se resiente, y dejan de venderse; los propietasios de esos paquetes ven como su valor baja enormemente, y muchos se arruinan. Pero, y aquí viene uno de los aspectos más graves, muchos de esos propietario son bancos, que ven cómo esos "bonos" que ellos creían (o querían creer) muy valiosos no valen nada. Los bancos entran en quiebra, y con ellos el sistema crediticio: los bancos no se fían unos de otros, por lo que se niegan a prestarse dinero entre sí (algo fundamental para el funcionamiento de la economía capitalista), ante el miedo a que no devuelvan esos préstamos. Pero, además de no prestar a otros bancos, también cortan el crédito a empresas y particulares; es decir, el dinero circulante se contrae, con lo que los particulares y las empresas tienen menos dinero poara consumir, lo que hace que la economía (basada en un consumo creciente) se ralentice.
Resumiendo
El dinero barato (bajos tipos de interés) animó a muchos a pedir hipotecas que no podían pagar. La avaricia animó a muchos bancos a conceder esos créditos. Esa misma avaricia hizo que los bancos trataran de sacar un beneficio mayor y más rápido a través de la titulización: la venta de esas hipotecas en un mercado mundial, cobrando cantidades ingentes de dinero por ello. Pero todo ese entramado se vino abajo cuando la base (base irreal desde un comienzo) cayó. Sin embargo, la crisis no afectó sólo a los bancos que habían concedido los préstamos, sino a todo el sistema financiero internacional que alegremente se había sumado a la fiesta de las hipotecas y los beneficios descomunales e inmediatos. Consecuencias (al margen de que muchas familias pierdan sus hogares): la economía se ralentiza, baja la demanda, aumenta el paro... y entramos en un círculo vicioso en el que la bajada del paro implica menor consumo, por lo tanto menor producción, más despidos...
Aún así, todo esto no es la única causa de una crisis multifacética. Otro día hablamos de cómo ha afectado a España en particular (el nuestro ha sido el país en el que la burbuja inmobiliaria ha sido más desmedida), de qué es el lío ese de la deuda, de el porqué de los recortes (y si son motivados o no)...


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